La ausencia de servicios higiénicos cuesta caro a África

19 ABR 2012

Esta falta causa pérdidas de hasta el 2,5% del PIB en 18 países, según el Banco Mundial


Una mujer con su hija en el hospital de N’Gouri, en Chad.

Más de la mitad de la población africana no tiene acceso a servicios higiénicos adecuados. Esta falta se traduce en casi 300 millones de dólares en Ghana, diez veces más en Nigeria y 13,1 dólares por año por cada habitante de Mauritania. El Banco Mundial calcula que cada año 18 países de la región subsahariana pierden 5.500 millones de dólares en gastos relacionados con la ausencia de estructuras, es decir entre el 1% y el 2,5% de su Producto Interior Bruto (PIB).

La mayoría de estos costes está ocasionada por las muertes prematuras, que en el 88% de los casos se deben a diarrea. En Chad, por ejemplo, esta enfermedad cobra cada año la vida de 15.900 niños menores de cinco años. El estudio del Banco Mundial, que toma en consideración a una población total de 554 millones de personas, señala que el 90% de estos decesos se puede relacionar directamente con la falta de higiene y la escasez de agua y servicios sanitarios.

Defecar al aire libre también tiene un precio. Y elevado. La falta de letrinas supone un coste por persona mucho más elevado que cualquier otra carencia de servicios de higiene. Esta práctica causa pérdidas por más de 2.000 millones de dólares al afectar a la productividad.
Los más de 114 millones de africanos que no disponen de letrinas suelen ausentarse del trabajo una media de dos días en el caso de diarrea, cinco por enfermedades respiratorias y cuatro por malaria. El Banco Mundial calcula que para poner fin a la situación habría que construir 23 millones de retretes.

  • La falta de letrinas tiene un coste por persona mucho más elevado que cualquier otra carencia de servicios de higiene.
  • El tiempo empleado en la búsqueda de un lugar apartado, sobre todo en el caso de mujeres que se hacen cargo también de niños y mayores, implica pérdidas por casi 500 millones de dólares. Un habitante de Benin, por ejemplo, emplea una media de 2,5 días de su vida al año en la búsqueda de un lugar adecuado, lo que supone pérdidas de 21 millones de dólares para el país.

    Existen otras variables, aunque resulten muy difíciles de calcular con precisión. Se trata de brotes de enfermedades, pérdidas en comercio e ingresos turísticos, contaminación de las reservas de agua con excrementos y el impacto a largo plazo sobre el desarrollo de la infancia.
    Aumentar el presupuesto destinado al sector es una de las prioridades fijadas por el organismo internacional. En la mayoría de los países analizados, la inversión en servicios sanitarios se sitúa por debajo del 0,1% del PIB. Solo cinco de los 18 Estados superan esta barrera, aunque nadie cumpla con el 0,5% comprometido ante el Banco Mundial.


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